
El Real Madrid ofrece una miseria, al Barcelona se le llena la boca de sopas con una proposición que no es seguro que pueda llevar a cabo sólo con la intención de ocupar las portadas que los blancos llevan acaparando dos semanas previo pago de 160 millones, el Chelsea y el Manchester están al acecho y el Valencia, evidentemente, busca sacar tajada para no tener que echar la trapa y poner un cartel de cerrado por derribo.
Lamentablemente el protagonista de todo este lío es un hombre callado y tímido que busca siempre quedarse al margen de las operaciones veraniegas y cuya única intención es disfrutar jugando al fútbol. Se mantiene en sus trece, ofreciendo la callada por respuesta y dando carnaza a la prensa, que conjetura sobre su futuro con argumentos más o menos fundamentados al estilo de los buitres carroñeros.
Comienza a ser necesario que el asturiano diga lo que quiere hacer el año que viene porque si no lo hace probablemente acabe jugando donde no desee. Una vez dado el paso todo será mucho más fácil para el afortunado y para él. Los grandes están acostumbrados a jugar siempre esa carta, sin una buena mano acaban retirándose. Hagan juego señores.
By: Carlos Mateos (De Paradinha)