
Holanda es una de esas selecciones que no ha tenido mayores problemas en la fase de grupos. Tiene un equipo bastante completo, con jugadores de grandísima calidad como Robben y Sneijder, dos ex madridistas que están firmando una temporada espectacular (me pregunto si la directiva del Real Madrid será consciente de ello). Por su parte, Eslovaquia cuenta con un gran grupo, pero jugadores como Marek Hamsik han tenido una actuación bastante discreta y eso ha pasado factura a los de Vladimir Weiss, seleccionador que cuenta con una perla que lleva sus propios genes.
La Naranja Mecánica supo llevar el peso del partido en los primeros minutos, lo que se tradujo en un gol, o una genialidad, de Arjen Robben. Con una jugada que tanto él como el argentino Messi hacen a la perfección, Robben marcó el primero del encuentro. Tras el tanto, Holanda dispuso de más ocasiones pero el marcador permaneció igual hasta el descanso. Tras la pausa, Eslovaquia salió a portadas, sabiendo que empataban o se acabaría ese sueño que comenzó el 15 de junio frente a Nueva Zelanda, pero prácticamente no pusieron en peligro la meta de Stekelenburg. Fue Holanda la que aprovechó un saque de falta para sorprender a la zaga eslovaca y sentenciar el partido, obra de Sneijder a pase de Kuyt.
Holanda estuvo demasiado relajada durante casi todo el partido y de hecho, si no llega a ser por el gol de Sneijder, Eslovaquia habría conseguido forzar la prórroga. El meta holandés derribó a Jakubko y Vittek materializó la pena máxima prácticamente sobre la bocina. Aunque mucha gente no le dé importancia a este gol y lo vea como un pequeño premio para Eslovaquia por su gran Mundial, el primero que juegan bajo el nombre de Eslovaquia, si Sneijder no hubiera marcado el segundo poco antes, el pase a cuartos se hubiera resuelto en la prórroga o en penaltis.