
Italia comenzó el partido con buen ritmo, trenzando buenas jugadas y con ocasiones de hacer gol, pero muy pronto se desinflaron y entraron en el juego ramplón al que nos tienen acostumbrados, que sólo ofrece lucha y pelea, del que únicamente se salvaron el buen hacer de De Rossi en la organización del equipo y la movilidad, y el ímpetu demostrado por Pepe.
Enfrente, Italia se ha encontrado con un equipo que practica un futbol muy parecido al suyo, con jugadores muy aguerridos y que ofrecen lucha y pelea durante los 90’. Supieron salir vivos de las primeras envestidas de los actuales campeones del mundo, marcaron perfectamente su territorio y consiguieron adelantarse en el minuto 39 gracias a un cabezazo de Alcaraz a una falta botada por Aurelio Torres.
Por lo visto sobre el terreno de juego y por lo aportado por ambos equipos, lo justo hubiera sido que se hubieran ido al descanso con un empate, pero ya sabemos que la justicia en el fútbol es relativa y eran los paraguayos los que iban por delante.
En la reanudación, Paraguay siguió bien armada, sin descomponerse, plantando cara a Italia con sus mismas armas, hasta que en el minuto 63 llegó el regalo de Justo Villar y la justicia llegó al encuentro con el empate de Italia. A partir de este momento los dos seleccionadores realizaron algunos cambios intentando dar algo más de mordiente a sus delanteras, en un claro intento de llevarse el partido, pero ninguno de los dos equipos alcanzó el gol de la victoria.
Italia ha comenzado como siempre y por lo tanto pueden terminar como es habitual en ellos, por lo que siguen siendo candidatos a todo. La apuesta de Paraguay ha sorprendido porque nunca le ha perdido la cara al partido y ha jugado de tú a tú, aunque en los últimos minutos se ha mostrado demasiado conformista con el empate.