
Este inicio de año parece marcado por los debates: ¿Debe Aguirre seguir en el Atlético? ¿Destituirán a Manolo Jiménez si pierde los dos próximos partidos? ¿Es Robben mejor que Messi? ¿Es Messi el mejor jugador del mundo? ¿Están preparados Calderón y Mijatovic para comandar el Madrid? ¿Es… Un montón de dudas que, algunas, con el tiempo se resaldrán y otras que ya están resueltas. Algunas no las entiendo y las otras son lógicas. Pero la que siempre estará de moda y cada semana saldrá a la palestra es el tema de los árbitros y la de las ayudas arbitrales.
Hace unas semanas escribí mi columna en tocala de cara y hablé sobre este tema.
Hoy, viendo como ha transcurrido la semana, he decidido volver a poner el escrito para decir mi opinión sobre el tema y pedir un poco de respeto a estos personajes tan importantes para el fútbol. Seguro que el lunes se volverá hablar de ellos y que por “culpa” suya habrá algún damnificado más.
¿Alguien quiere ser árbitro de mayor?
Cuando uno es pequeño siempre sueña con ser como Baggio, Baresi, Hierro, Guardiola, Romario, Laudrup, Zubizarreta,… ¿pero hay alguien que sueñe con ser arbitro? Yo no conozco a nadie y no creo que esta “especie” de personas abunde.
¿Cómo puede ser que nadie quiera ser uno de los máximos y “más influyentes” personajes que hay dentro de un campo de fútbol?
La respuesta es clara, si te haces árbitro siempre serás criticado hagas lo que hagas y por el mínimo error serás crucificado.
Un delantero puede fallar un penalti, un gol sin portero, un defensa puede “regalarle” la victoria a sus adversarios, un portero “tragarse” un tanto, etc. pero un árbitro no puede cometer ningún error durante los noventa minutos.
El trabajo de los colegiados es muy complicado. Tienen que decidir en centésimas de segundo una jugada que nosotros, tras mirarla 5 veces, aun tenemos dudas.
Si perdemos y el árbitro ha cometido “algún error” la culpa es del colegiado, nadie se acuerda del error del portero o de los claros goles fallados por los delanteros. Pero eso si, si ganamos y el árbitro ha cometido “algún error” a favor nuestro, al trencilla ni nombrarlo.
No puedo soportar que sólo salga el tema de los árbitros cuando uno pierde. Todos deberíamos ser más humildes y achacar nuestra parte de la culpa y no cargarle todo el “muerto” ha este señor al que estemos enterrando cada domingo.
Los clubes no tienen que quejarse tanto, ni “pueden”. Lo que si deben hacer ellos y la federación es pensar soluciones para facilitar y mejorar su complicadísima labor. Como: poner otro árbitro en el campo (8 ojos verán mejor que 6), poner chips a las pelotas para saber si han cruzado la línea de gol, sancionar a los jugadores que hacen teatro e intentan engañar simulando faltas o agresiones,…
Un reconocimiento al trabajo de estos caballeros que siempre intentan hacerlo lo mejor posible y que tienen la enorme presión de saber que si cometen cualquier error serán criticados durante toda la semana.
Hace unas semanas escribí mi columna en tocala de cara y hablé sobre este tema.
Hoy, viendo como ha transcurrido la semana, he decidido volver a poner el escrito para decir mi opinión sobre el tema y pedir un poco de respeto a estos personajes tan importantes para el fútbol. Seguro que el lunes se volverá hablar de ellos y que por “culpa” suya habrá algún damnificado más.
¿Alguien quiere ser árbitro de mayor?
Cuando uno es pequeño siempre sueña con ser como Baggio, Baresi, Hierro, Guardiola, Romario, Laudrup, Zubizarreta,… ¿pero hay alguien que sueñe con ser arbitro? Yo no conozco a nadie y no creo que esta “especie” de personas abunde.
¿Cómo puede ser que nadie quiera ser uno de los máximos y “más influyentes” personajes que hay dentro de un campo de fútbol?
La respuesta es clara, si te haces árbitro siempre serás criticado hagas lo que hagas y por el mínimo error serás crucificado.
Un delantero puede fallar un penalti, un gol sin portero, un defensa puede “regalarle” la victoria a sus adversarios, un portero “tragarse” un tanto, etc. pero un árbitro no puede cometer ningún error durante los noventa minutos.
El trabajo de los colegiados es muy complicado. Tienen que decidir en centésimas de segundo una jugada que nosotros, tras mirarla 5 veces, aun tenemos dudas.
Si perdemos y el árbitro ha cometido “algún error” la culpa es del colegiado, nadie se acuerda del error del portero o de los claros goles fallados por los delanteros. Pero eso si, si ganamos y el árbitro ha cometido “algún error” a favor nuestro, al trencilla ni nombrarlo.
No puedo soportar que sólo salga el tema de los árbitros cuando uno pierde. Todos deberíamos ser más humildes y achacar nuestra parte de la culpa y no cargarle todo el “muerto” ha este señor al que estemos enterrando cada domingo.
Los clubes no tienen que quejarse tanto, ni “pueden”. Lo que si deben hacer ellos y la federación es pensar soluciones para facilitar y mejorar su complicadísima labor. Como: poner otro árbitro en el campo (8 ojos verán mejor que 6), poner chips a las pelotas para saber si han cruzado la línea de gol, sancionar a los jugadores que hacen teatro e intentan engañar simulando faltas o agresiones,…
Un reconocimiento al trabajo de estos caballeros que siempre intentan hacerlo lo mejor posible y que tienen la enorme presión de saber que si cometen cualquier error serán criticados durante toda la semana.